DÍA DE LA BODA.
—¿Y quién te dijo que he venido a impedir que te cases con ella? Si quieres casarte, hazlo. Solo quería abrirte los ojos, pero ya veo que eres tan estúpido y ciego.
Marcos hizo ademán de agarrarle el rostro, pero ella le chicoteó la mano. —No volverás a tocarme, infeliz.
Lanzó la silla al suelo y salió, dejando a un Marcos sumamente rabioso.
Emma sonrió mientras veía a Maite salir con su plan fracasado. Se sintió dichosa al ver el odio que Marcos había ejercido en Maite, era más fuerte de