CNOCIENDO A SU BISABUELO.
Ángel y Maite se separaron, ambos regresaron a ver a un Marcos que, por la expresión de su rostro, estaba furioso.
—El abogado vino a visitar a Maite —explicó Elisa, aún con el apellido Thompson recorriendo su cabeza.
—¿Tienes problema con eso? —inquirió la mayor.
Sin desconectar la mirada de aquel hombre, Marcos balbuceó:
—Mi esposa y yo estamos de salida, así que puede venir otro día a visitarla —“si es que permito que ingreses”, reprochó para sí mismo. Maite frunció el entrecejo porque el