—Solo te pido que le des una oportunidad a lo que podemos darte.— Susurró él, acariciando el delicado cabello oscuro de ella.
— ¿Cuántas veces han hecho esto, Sandro? ¿Cuántas mujeres han compartido tú y tu gemelo?— Masculló ella entre dientes.
— Ninguna. Tú eres la única que ha conseguido interesarnos a ambos.
Ella bufó, incrédula.
— No te voy a mentir. Mi hermano te ama. Lo ha confesado públicamente y comprendo a la perfección por qué lo hace. Yo, por el contrario solo siento...ah,