—En ese caso, regresaré en otro momento —decidió marcharse.
Le resultaba demasiado incómoda la idea de estar los tres juntos. Ciertamente, Adriana ya no estaba en el plano físico, pero seguía estando de una u otra manera, era una presencia que jamás podría ser borrada. Y que no debía ser borrada.
—No, espera —la detuvo Oliver.
Adhara lo volteó a mirar, recelosa.
—¿Sí?
—Supe lo de Greta —dijo él con una mirada cargada de comprensión—. Sé que es posible que te sientas culpable por lo q