Adhara miraba a su pequeño bebé dormir en la cunita de hospital, justo al lado de su cama.
No podía creer lo irreal que era todo esto.
Hacía unos meses pensaba que este momento nunca llegaría y que jamás se le cumpliría su sueño de ser madre. Sin embargo, ahora era una realidad. Tenía a su hijo consigo.
Tenía al pequeño Ignacio.
Una manta color azul cubría parte de su cuerpecito, el bordado llevaba la inscripción completa de su nombre.
Ignacio Volkov.
El niño que vino al mundo para unificar a su