68. Un vistazo al futuro
Aelina retrocedió bruscamente con su corazón latiendo con fuerza contra su pecho. Los ojos de Valdimir, fijos e inmóviles, parecían atravesarla con una mezcla de sorpresa y furia contenida. El ámbar de su mirada brillaba con una intensidad sobrenatural, como si estuviera contemplando una visión más allá de este mundo congelado.
La revelación golpeó a Aelina con la fuerza de un golpe a su estómago:
—Para que pueda moverse a mi propio ritmo, tengo que permanecer tocando a la persona u objeto por u