55. ¿Locura o valentía?
Valdimir recorrió a Aelina hasta donde su vista le permitía, deteniéndose brevemente en la ira contenida que parecía brotar de ella como vapor, antes de continuar su camino con pasos firmes y demasiado tranquilos con su caballo. Para ese momento ya estaban cruzando el puente hacia el palacio, en vista de que el Rey lobo ya no podía retrasar más el viaje.
—Una cosita humana como tú jamás va a comprender mis ambiciones, por supuesto —dijo Valdimir con un tono de voz irónico.
Aelina se giró bruscam