22. Osadía y consecuencias
Las palabras del Rey Lobo flotaron en el aire, llenas de una amenaza velada que hizo que el vello de la nuca de Aelina se erizara. Valdimir buscaba cualquier excusa, por mínima que fuera, para saciar sus oscuros deseos. Conteniendo el pánico que amenazaba con paralizarla, la joven abrió los ojos de par en par.
—¿Castigarme por quitarle mal sus botas? —la incredulidad tiñó su voz mientras su mente se agitaba—. «Él quiere que el futuro próximo siga su curso... aunque lo haya cambiado, el destino n