185. La cuna del Caos
La revelación del Rey Theodor cayó como un rayo sobre los presentes, dejándolos atónitos. Sus mentes, incapaces de procesar por completo la magnitud de lo que acababan de escuchar, se llenaron de preguntas y dudas.
—Pero ¿cómo fue posible? —preguntó Aelina, con su voz apenas un susurro, lleno de incredulidad y horror.
Theodor, con un suspiro que parecía contener el peso de los siglos, comenzó a explicar:
—El Caos Primordial necesitaba un cuerpo para habitar, para tener "forma". No requería mucho