155. El secreto de Irina
Valdimir, movido por un impulso paternal que raramente mostraba, se acercó a su hijo. Sus movimientos eran lentos, casi cautelosos, como si temiera que un gesto brusco pudiera quebrar la frágil conexión que se estaba formando entre ellos. Cuando finalmente llegó junto a Erik, lo envolvió en un abrazo protector, firme pero gentil.
Erik, más bajo que su padre, ocultó el rostro en el pecho de Valdimir. Por un momento, pareció transformarse en un niño que busca el consuelo en los brazos de su padre.