138. Instinto Maternal
El silencio que siguió a las palabras de Erik cayó sobre la habitación como un hechizo poderoso, dejando a Valdimir y Aelina prácticamente petrificados. La magia del tiempo, que hasta ese momento los tenía en ese limbo de tiempo detenido, ahora parecía como si se hubiese extendido sobre ellos, transformándolos en estatuas vivientes, inmóviles por el asombro ante la revelación de que Irina seguía con vida.
Sin embargo, fue el Rey Lobo quien primero logró liberarse de ese “encantamiento” de estupo