123. El Bucle del Destino
El Valdimir del futuro, cuyo rostro había permanecido impasible durante la ofensa de Theodor, esbozó una sonrisa que no alcanzó sus ojos. De una manera aparentemente tranquila, se acercó al rey caído, con su presencia emanando una amenaza silenciosa que hizo que el aire se volviera denso y pesado.
Sin prisa alguna, como si tuviera todo el tiempo del mundo, Valdimir desenvainó su espada. El sonido del metal deslizándose fuera de la vaina resonó en el salón, siendo un preludio ominoso de lo que es