107. El cetro de la esperanza
—¿Por qué... no te mataron al nacer? —preguntó Aelina, incapaz de contener su curiosidad morbosa.
Valdimir exhaló lentamente, sus ojos perdidos en recuerdos antiguos y dolorosos.
—Se han escuchado de tres ocasiones cuando el licántropo con la marca de la magia voraz apareció —comenzó, mostrándose muy serio y pensativo —. La primera, no pudieron matarlo. Su poder protegió al bebé, estaba dispuesto a vivir y sobrevivir, pero poco a poco, la magia lo fue absorbiendo.
—¿Su magia lo fue absorbiendo?