Pascual alcanzó rápidamente a Lorenzo.
Este caminaba con el rostro tan sombrío que parecía estar a punto de matar a alguien.
—Eh, hermano... ¿qué te pasa? —preguntó con una sonrisa forzada—. ¿Qué fue eso de salir corriendo así delante de Serena?
Lorenzo no respondió de inmediato.
Tenía un nudo en el pecho, una irritación inexplicable.
Pascual le dio una palmada en el hombro:
—Míralo por el lado bueno. Parece que Serena por fin se rindió. Ya no te va a perseguir más... ¿no es eso lo que querías?