Cloris miraba el móvil con el ceño fruncido, claramente molesta.
A pesar de que, bajo su dirección, los espectadores del programa de variedades se pusieron de su lado y atacaron sin descanso a Serena y a sus amigas, Cloris no se sentía satisfecha.
Sabía muy bien que, en ese mundillo, lo que verdaderamente contaba eran las obras, no la polémica.
Serena había brillado en la película del director Basilio. Con ese rostro y ese talento, estaba claro que acabaría llamando la atención de la gente adec