Serena no entendía bien por qué se había dormido en el set de filmación y había despertado en casa. En realidad, ni siquiera lo recordaba.
Las pestañas de Esteban eran bastante largas. Serena se acercó con curiosidad, intentando medir con los dedos cuánto lo eran.
Antes de que sus yemas tocaran sus pestañas, él abrió los ojos de repente.
Serena se encontró con su mirada.
—B-buenas noches —susurró.
Esteban le tomó la mano, aún con algo de sueño, la bajó con suavidad y volvió a cerrar los ojos.
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