Pasaron treinta minutos y Serena seguía sin recibir un mensaje de Esteban.
Realmente ya no aguantaba más, así que hizo una videollamada con Carolina para quejarse:
—Amiga, esa historia de publicar algo misterioso en las redes no funcionó —se lamentó.
Carolina le había sugerido que publicara un estado un poco ambivalente, algo que pudiera despertar su curiosidad.
—O no lo vio —propuso Carolina—, o realmente no le interesas.
Serena se sintió culpable, pero intentó defenderse:
—Estoy segura de que