—Está bien, me equivoqué, Mariza, me equivoqué al tratarte de una forma tan cruel, al no decirte la verdad sobre Mónica, al tratarte como si fueras un contrato, me arrepiento.
Los ojos de Mariza le miraron severos.
—Ah, ¿Sì? ¿Te arrepientes? Aun así, te revolcaste con ella cuando estábamos casados.
—¡No fue así! Lo juro, créeme.
Mariza no dijo nada, hundió la mirada, no podía creerle, era demasiado desconfiada, él había perdido su confianza para siempre.
—Desde que estuvimos esa noche, no volví