Epílogo.
Los niños corren por el jardín, han pasado cinco años.
Mia y Arturo tuvieron a Miranda, su pequeña.
Catalina y Luca tuvieron a su hijo David.
Dos años después, Helena y Xavier tuvieron a sus mellizas Daniela y Sarah.
La familia crece, día a día, y nunca hemos dejado de estar juntos.
Sonrió, escuchó las charlas, los juegos, la alegría.
Hace tres meses, mi padre Jerónimo nos dejó, partió en paz, pero recuerdo que un día antes me preguntó.
—¿Crees que tenga haya sido un mal padre?
Tomé su mano, y