—¡¿Cómo te atreves a usar a un niño, Jorge Santalla?! ¡¿Qué bajo has caído?
—No has escuchado, querida esposa, que en la guerra y en el amor todo se vale. Estoy dispuesto a demostrarte cuánto te amo, no seré el mismo mal esposo del pasado.
—Vete…
—Vendré mañana y espero que tu respuesta sea otra. Mariza, llevas en tu vientre el fruto de nuestro amor, es nuestro hijo, y no me alejarás de èl.
Jorge salió de ahí.
Caminaba por el hospital. Se sentía tan desesperado.
«Jorge Santalla, ¿Cómo perdiste t