Luca miró a Mia, tuvo también miedo, después de todo, para él, Arturo era de su familia, su primo.
Mia estaba ansiosa, no podía ni hablar, sollozó y Luca tomó el control, tomó el teléfono y escuchó la dirección.
Colgó.
—Vamos al hospital.
Antes de irse, llamaron a Amaranta y Diego, ellos debían estar ahí.
***
En el hospital.
Al llegar, Mia estaba desesperada, pidieron información, solo les indicaron que Arturo estaba siendo atendido.
Amaranta llegó y la abrazó.
—¡Madrina, lo siento mucho! Yo no