Mariza llegó a esa mansión, había jurado que no iría, pero, decidió hacerlo.
Sus padres se habían hospedado en una vieja villa de los Santalla antes, y después de la boda, pero luego, tuvieron que volver a su casa de bahía Blanca.
Ir ahí no estaba planeado, no quería ver a sus padres, menos admitir que se había divorciado, pero eso ya no importaba. No permitiría ni un solo golpe de su padre.
Cuando llegó a casa pidió hablar con su madre.
—Enseguida le avisaré que usted está aquí, señora, pero