—¿Se conocen? —exclamó Darina
—Sí, éramos amigas —dijo Helena con una voz severa.
—Bien, las dejo un momento a solas.
Darina caminó alejándose unos pasos, las chicas quedaron a solas, mirándose fijamente.
—Lo siento, lo siento, Helena —dijo Catalina con los ojos cubiertos de lágrimas.
—¿Crees que un perdón es suficiente, Catalina? Destrozaste el corazón de mi hermano, dime, ¿qué te hizo èl? No te hizo nada, solo te dio su amor a manos llenas.
—Lo sé.
—¿Entonces? Explícame, ¿por qué lo abandonast