Por un segundo, casi eterno, el tiempo pareció detenerse cuando sus miradas se encontraron.
Catalina se levantó como un resorte, estaba aún atormentada, su mente daba vueltas, sintió el mareo.
Se miraron fijamente.
—¡¿Catalina?! —la mirada de Luca descendió por todo su cuerpo y ella sintió un escalofrío.
—Luca… —Murmuró en voz baja.
—¿Qué estás haciendo aquí?
—Yo…
—¡Habla! —exclamó sosteniendo sus brazos con fuerza. Ella tuvo miedo, sentir el contacto con su piel la hizo estremecer, quería desa