Arturo estaba en el juzgado, su corazón estaba oprimido, no podía respirar, y una angustia lo atormentó.
Estaba con su abogado.
Pronto, vio llegar a Mia, sus ojos se abrieron enormes, sintió ganas de correr hacia ella, contarle todo, abrazarla, pero cuando recordó a Corina, su amenaza, se volvió pequeño.
Sus ojos se encontraron con Mia, pudo sentir el odio bullendo en ellos, dio un paso atrás y bajò la mirada.
—Acabemos con esto, quiero que se haga rápido, quiero ya no estar casada con este trai