Luego de mi pequeño espectáculo del que ahora me avergüenzo me doy una ducha y me envuelvo en una manta.
Tomo mi iPad e intento leer un poco.
No sé cuánto tiempo estoy intentando leer un solo párrafo de la historia cuando la puerta de la habitación se abre.
No levanto la vista y mantengo mi postura indiferente.
Aunque por dentro quiero darle un puntapié por ser tan obstinado.
Sin decir nada deja una taza a mi lado junto a unas de las galletas que había puerto en los tarros de la cocina.
Continú