El regreso a la mansión Doone no trajo paz, trajo silencio, pero no uno tranquilo, no uno cómodo; era un silencio tenso, denso, lleno de palabras no dichas y miradas que evitaban encontrarse.
Las vacaciones habían terminado de la peor forma posible y lo que antes era caos con cariño, ahora era caos con distancia.
Rowan no le hablaba a Elara, Elara no le hablaba a Rowan y cuando se cruzaban, lo único que intercambiaban eran miradas cargadas de orgullo, enojo y algo más profundo, algo que ningu