Una semana… Siete días que parecieron meses.
Siete días en los que la casa Doone dejó de sentirse como un hogar.
Elara ya no dormía en la misma habitación que Rowan. De hecho, apenas se cruzaban. Cuando él llegaba, ella ya estaba encerrada; cuando ella salía, él desaparecía entre reuniones, llamadas y silencios.
La distancia no era solo física, era fría, dolorosa, definitiva y lo peor… creíble.
Las noticias no tardaron en adaptarse a la nueva realidad.
“Rowan Doone toma la decisión correct