Te odio.
Ante el silencio que se extendió entre Sebastián y Marina, el vicepresidente experimentó satisfacción, pues ese mutismo prolongado significaba que la pareja no había concebido descendencia. El silencio hablaba más que cualquier palabra.
—Ya veo, no tienen hijos, por lo tanto, no puedes seguir ostentando la posición de presidente de esta empresa —declaró con triunfo apenas disimulado, saboreando cada palabra como quien degusta un manjar.
—No tienen descendencia en este momento, pero… están a t