Capítulo 27
Violeta San Marino
Sin decir una sola palabra, me acerco hasta él y acaricio su pecho por encima de su ropa. Ya que desde mi baja estatura, miro sus hermosos ojos grises con algo de azul y creo que ya entendió perfectamente lo que estoy buscando. Lleva sus manos a mi cintura, la cual acaricia suavemente y me pega hacia él. Haciéndome sentir el calor de su pecho y no hay nada que me cause más ternura en estos momentos.
Para mí; Ades es como un niño grande, el cual tiene mucho amor