Capítulo 26
Violeta San Marino
Agarro los pelos de la maldita zorra y comienzo a tirar de estos sin contemplaciones, además; que también ocasionalmente le doy sus buenas bofetadas porque me apetece.
A estas alturas ya hemos caído en la arena y estoy golpeando su operado rostro por mis santos ovarios, a ver si así después le apetece meterse con el hombre de otra.
Siento unas manos que me sostienen por la cintura con fuerza y me separan de zorra a la que le estoy pegando. Sin embargo, aunque sé p