Capítulo 28
Ades Zisis
Nunca había sentido una piel tan suave como la de Violeta, esta era sumamente hermosa y delicada.
Haciéndome recordar perfectamente cuando la tuve por primera vez entre mis brazos y pensé exactamente lo mismo, es imposible no apreciar tanta belleza.
Con mis besos, había recorrido todos su cuello hasta llegar al valle de sus senos y con mis labios había erizado cada minúsculo centímetro de su piel.
A estas alturas en la que estábamos, ya me había deshecho de casi toda su