El balcón no tenía las ventanas selladas, así que si llovía se empaparía por completo.
Y Leandro… Supuso que no volvería esta noche. Después de todo iba a quedarse con una mujer bella.
Su corazón se hundió al pensarlo, pero apretó los dientes con fuerza e intentó soportarlo.
La puerta de cristal también estaba cerrada. No había ningún lugar al que pudiera retirarse, así que asomó la cabeza, miró al césped y tragó saliva. La última vez bajó desde aquí, así que esta vez… debería poder hacer lo mis