Julieta tenía remordimientos por no haber podido salvar a su querido don Camilo, por eso ella no podía dejar su cuerpo en las manos de otras personas. Él la había cuidado desde que era una niña y también había sido la última persona cercana a ella.
En cuanto pensó en todo esto, Julieta no pudo contener las lágrimas.
Antes, ella se veía a sí misma como una princesa en un castillo, con un estilo de vida lujoso, siempre bien amada y mimada. Jamás se le pasó por la mente que un día no tendría nada