Al principio, Julieta intentó discutir, pero cuando levantó la vista y vio la mirada de Diana, se retractó al instante y se dejó caer en el sofá.
—Es José.
—¿José?
Julieta asintió.
—Sí, fue José quien secuestró a Dulce y el que lanzó los ladrillos hoy. Me amenazó para que retirara los cargos y quiere un millón de dólares.
Tras escuchar sus palabras, los ojos de Diana se abrieron de par en par mientras decía indignada:
—¿En qué está pensando? Ya está bien que no le pidamos que compense el dinero,