¿Como que todos los hombres son mejores que él?
Leandro estaba tan enfadado que estaba a punto de volverse loco. Un aura fría emanaba de su cuerpo, y sus profundos ojos miraban fijamente a la mujer de la cama.
Al principio quiso hablarle amablemente, pero ella no quiso.
Se inclinó y le dio un mordisco en el cuello.
—¡Muy bien, Julieta! ¡Me has obligado a hacer esto!
Justo cuando alargaba la mano para ir más allá, la mujer que tenía debajo le preguntó de repente.
—Leandro, si tan convencido está