Cuando llegaron a casa, Julieta ayudó a Dulce a bañarse y la acostó en la cama. Luego cerró la puerta de su cuarto y salió. Se sentía un poco cansada.
Jared la vio salir y sacó un tazón de fideos de la cocina.
—Hermanita, ¿por qué no comes algo?
Julieta hizo un gesto con la mano, empujó la puerta y salió al balcón. Luego sacó con pericia una caja de cigarrillos de debajo de la jardinera. Tomó uno, se lo llevó a la boca, se apoyó en la barandilla y encendió el cigarrillo.
Acababa de darle una cal