Capítulo458
—¡Heh, he sido yo! —El hombre se rio con desprecio—. ¡Esto es sólo una advertencia!

¿Una advertencia?

Julieta frunció el ceño. Los dedos con los que agarraba el teléfono se volvieron blancos.

—¿Quién demonios eres? ¿Por qué has secuestrado a mi hija?

La persona al otro lado del teléfono guardó silencio por un momento y resopló.

—Jefa Ruiz, es usted realmente olvidadiza. ¿De verdad no se acuerda de mí? —El hombre apretó los dientes—. Usted provocó que mi mujer y mis hijos me abandonaran. Ahora n
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