Julieta miró a Hernán y luego se agachó para recoger a Dulce y dijo:
—Dulce, cuando veas a un hombre no tienes que llamarlo papá. Es muy peligroso. Hay muchas personas malas afuera.
Dulce giró la cabeza para mirar a Hernán. Parpadeó y dijo:
—Mami, no estoy llamando a cualquier persona papá. Llamé a este tío papá porque es guapo.
¿Guapo?
A una edad tan joven, ya había aprendido a juzgar la apariencia.
Sin embargo, poco sabía que los hombres guapos y las mujeres hermosas eran igual de peligrosos.