Ismael se quedó paralizado unos minutos antes de reaccionar. Miró con incredulidad a Julieta mientras preguntaba, remarcando cada palabra:
—¿Dijiste que apuñalaste a Leandro?
Cuando Julieta vio lo sorprendido que parecía, sonrió.
—¿Qué? ¿Crees que no me atrevería?
Le dio otra fumada a su cigarrillo y luego lo apagó mientras miraba por la ventana. Parecía desesperada pero aliviada.
—No sólo apuñalé a Leandro, sino que atropellé a Dalila.
—Julieta…
Hubo un momento de silencio. Ismael simplemente