—Julieta…
Julieta lo soltó. Se secó los ojos mientras fruncía los labios.
—Ismael, cuida a Samuel por mí.
Después de decir esto, le entregó a Ismael una copa.
—Brindemos.
Ismael no se lo pensó mucho, la siguió y se lo bebió todo de un trago. Tenía sentimientos encontrados en el corazón. Alargó la mano, le tocó suavemente la cabeza y frunció el ceño.
—Tienes que cuidarte también. Si…
Antes de que pudiera terminar la frase se dio cuenta de que algo iba mal. Miró a Julieta con consternación y lueg