Leandro no se detuvo. Abrió la puerta y salió.
¿Julieta se estaba muriendo? ¿Quién lo creería? ¿No había tenido solamente una neumonía? ¿La neumonía podría matarla?
Ahora su fiebre había desaparecido, estaba llena de energía e incluso tenía fuerzas para seducir a Ismael. ¿Y se iba a morir?
¿¡Quién lo iba a creer!?
Leandro estaba furioso cuando irrumpió en la sala. Se encontró a Julieta sentada en la cama, esperando intranquila su llegada.
Levantó la vista y miró a Leandro con cierta alarma.
—Le