Capítulo38
Leandro no se detuvo. Abrió la puerta y salió.

¿Julieta se estaba muriendo? ¿Quién lo creería? ¿No había tenido solamente una neumonía? ¿La neumonía podría matarla?

Ahora su fiebre había desaparecido, estaba llena de energía e incluso tenía fuerzas para seducir a Ismael. ¿Y se iba a morir?

¿¡Quién lo iba a creer!?

Leandro estaba furioso cuando irrumpió en la sala. Se encontró a Julieta sentada en la cama, esperando intranquila su llegada.

Levantó la vista y miró a Leandro con cierta alarma.

—Le
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