Capítulo37
De pie junto a la ventana, Leandro estaba de espaldas a la puerta, con una mano en el bolsillo. Aunque no se podía ver su expresión, sentía el escalofrío que emanaba de él.

Julieta palmeó ligeramente a Ismael y le hizo señas para que la dejara en el suelo. Se paró apoyándose en la puerta y después de respirar hondo, gritó:

—Leandro ¿qué más quieres saber? —Su voz temblaba; tenía miedo.

Ismael estaba un poco triste sin motivo. Seguramente le había pasado muchas veces.

Al oírla, Leandro se dio vu
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