Capítulo386
Tan pronto como Dalila entró al apartamento, escuchó un golpeteo en la puerta.

Se sentía complacida y tarareaba una melodía mientras iba a abrir la puerta.

Sin embargo, cuando vio a la persona en el umbral, su rostro se puso rígido y preguntó:

—Leandro, ¿por qué estás aquí?

—¿No puedo venir a mi casa?

Dalila se rio con vergüenza y respondió:

—No quise decir eso, solo pensé que estabas en…

Sin esperar a que terminara sus palabras, Leandro la miró con frialdad y preguntó con un tono severo:

—¿Tu
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