Secándose las lágrimas, Julieta se acercó a la cama. Iba a cambiar las sábanas, pero se dio cuenta de que estaban limpias. Volvió a mirar a su alrededor y notó que estaba todo limpio, no había ni una mota de polvo. ¿Quién la había limpiado?
La última vez que había estado ahí, aún había una capa de polvo.
Se acercó a la estantería y, de repente, se dio cuenta de que el diario había desaparecido. ¿Se lo había llevado Leandro? Pero pensándolo bien, ¿qué podía hacer aunque lo leyera?
Ella se llevó t