Julieta oyó su voz irritada y, finalmente, giró la cabeza para mirarle. Pero sus ojos estaban llenos de duda y desapego.
—Lo siento, señor, ¿nos conocemos?
La habitación se quedó en silencio justo después de sus palabras. ¿Julieta había perdido la memoria?
Jasmine se sorprendió un poco.
—Julieta, ¿no lo recuerdas?
Julieta negó inocentemente con la cabeza.
—¿Debería recordarlo?
Después de escuchar esto, Jasmine se alegró un poco en su corazón. Ella no lo recordaba, lo que significaba que también