—¿Otro hijo?
A Julieta le tembló el corazón y exclamó:
—Leandro, ¿crees que el bebé no es tuyo y por eso no te importa?
"Ese era hijo de ambos. ¿Cómo podía decir despreocupadamente ‘tener otro' de esa manera?", gritaba Julieta en su mente.
Leandro abrió la boca, y antes de que pudiera decir algo, Julieta lo empujó con fuerza, golpeándolo contra la puerta.
Con lágrimas en los ojos, lo miró severamente, y le dijo palabra por palabra:
—Leandro. Nunca tendré otro hijo contigo.
Esta afirmación fue co