Don Camilo se desplomó en el suelo mientras su cabeza sangraba a mares.
Sin embargo, Dalila no quería que muriera todavía. Después de todo, si moría aquí, seguramente la investigarían a ella.
Se quedó pensativa un rato más y se le ocurrió una gran idea.
Podía esperar a que Julieta volviera y echarle la culpa a ella.
Dalila no estaba segura de qué más sabía aquel vejestorio.
Eso era lo que más le preocupaba. Por eso tenía que llegar al fondo del asunto, y abrir la caja.
Encontró una cuerda en un