Julieta aún se sentía un poco mareada. Sólo recordaba que Leandro la había hecho arrodillarse por culpa de Dalila.
Pensó que podría aguantar hasta la mañana. Pero en aquel momento llovía a cántaros. Así que su cuerpo empezó a balancearse, sus pulmones se tensaron y siguió escupiendo sangre por la boca.
Al cabo de cierto tiempo, supo su débil cuerpo que ya no resistía más y se desmayó allí mismo.
Pensó que iba a morir.
Justo antes de desmayarse, pensó que tal vez morir, sería la forma más sublim