Julieta ya respiraba agitadamente porque estaba totalmente borracha, y cuando Leandro la lanzó, directamente se atragantó con su propia saliva e intentaba recuperar difícilmente el aire, tosiendo al mismo tiempo.
Frunció sus pequeñas cejas y golpeó la mano de Leandro, mientras hacía mala cara:
—¡No me tomes la cara tan fuerte! ¡Me duele!
—Julieta, ¿sigues fingiendo estar borracha?
Recordó que su capacidad de beber no era tan mal, ¿cómo podía estar así de borracha?
Julieta hizo pucheros con su b